Las nuevas tecnologías son un gran descubrimiento para las generaciones más jóvenes. Se puede decir que tales generaciones han crecido con ellas, como si hubiesen aparecido con un pan bajo el brazo y por ello, tal vez, no han significado una revolución en ese sentido.
Si nos adentramos en el concepto de tecnologías de la educación, podemos afirmar que este concepto es relativamente innovador y que han abierto un nuevo camino para la comunicación y las nuevas formas de aprendizaje dentro de los centros educativos.
Pero nos podemos cuestionar: ¿Hasta que punto son favorables su uso? ¿Enriquecen los conocimientos que los jóvenes adquieren durante su proceso educativo? o por el contrario: ¿Son útiles e imprescindibles en la sociedad actual? ¿Les ayuda a explotar y a descubrir el mundo más allá de sus fronteras?
Todas estas cuestiones muestran su lado más positivo y más negativo de implantar las tecnologías en la educación como un método único y universal, pero lo que está claro es que la sociedad evoluciona y cada vez sufre cambios más radicales en los que la tecnología ha ocupado un lugar prioritario dentro de las escuelas. Actualmente, nos encontramos en la mayoría de casos donde muchas veces no es, ni siquiera, necesario explicarles a los niños y adolescentes como funciona un ordenador, como entrar en una página web o como utilizar programas informáticos de todo tipo. Todo ello supone que el uso de las tecnologías dentro de las aulas facilite el trabajo de los docentes y que el aprendizaje de los niños y adolescentes sea más ameno y dinámico y, además se garantiza el interés y la motivación para que ellos exploren o descubran de manera más autónoma lo que más les interesa. La visión del alumnado es como una simple diversión pero, además, se añade ese plus de aprendizaje y conocimientos que ellos interiorizan y aprenden gracias a la interacción con los ordenadores.
Aún así, tenemos que tener presente que todo tipo de soportes informáticos utilizados en las aulas habrían de convertirse en complementos educativos y no sustituir la figura de referencia como es el profesor. Se ha de tener presente que son una muy buena herramienta interactiva y educativa a la vez, pero hay que saber para qué y como se utilizan para encontrar ese equilibrio donde los niños asimilen que la incorporación de este nuevo método es para aprender individual y colectivamente y no sólo para divertirse y sobre todo para que los niños y adolescentes entiendan que le docente es la persona que durante su proceso educativo se encargará de transmitir conocimientos pero también y lo más importante: valores, normas, límites, personalidad y un sin fin de cosas que la tecnología en su justa medida no puede ofrecer.
Por eso, es esencial cuestionarse como futuros docentes, si utilizar este método única y exclusivamente garantiza un buen aprendizaje. Para saber la respuesta sólo nos queda esperar a un futuro no muy lejano.
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